La “libertad financiera” es un concepto y no una práctica ilegal en sí misma. El problema legal surge cuando se utilizan métodos ilegales, fraudulentos o engañosos para prometer su obtención, como los esquemas piramidales o los fraudes Ponzi.
La libertad financiera legítima
Alcanzar la libertad financiera de forma lícita significa lograr la independencia económica a través de la gestión inteligente del dinero, el ahorro y la inversión. Esto implica:
- Generación de ingresos pasivos: Obtener ingresos de inversiones (como alquileres, dividendos o regalías) o negocios que requieren poca dedicación activa.
- Gestión de finanzas personales: Crear un presupuesto, ahorrar una parte de los ingresos y administrar los gastos de manera responsable.
- Inversiones prudentes: Poner el dinero a trabajar en activos que generen rendimiento a largo plazo, como acciones, bonos, bienes raíces o fondos de inversión, siguiendo una estrategia bien planificada.
La libertad financiera ilegal (esquemas fraudulentos)
El concepto de libertad financiera se convierte en una fachada para cometer delitos cuando se promueve a través de los siguientes métodos:
- Esquemas piramidales: Se basan en el reclutamiento de nuevos miembros, no en la venta de un producto o servicio real. Los participantes ganan dinero al atraer a más personas a que inviertan, y el sistema colapsa inevitablemente cuando se detiene el reclutamiento.
- Fraudes Ponzi: En este tipo de estafa, se prometen altas rentabilidades con poco riesgo. Sin embargo, el dinero de los nuevos inversores se utiliza para pagar los supuestos beneficios a los inversores más antiguos. El fraude se descubre cuando no hay suficientes nuevos inversores para sostener los pagos.
- Falta de transparencia: Las entidades que promueven estos esquemas suelen carecer de autorización de las autoridades reguladoras (como la Comisión Nacional de Valores) y no explican de manera clara y transparente de dónde provienen las ganancias
Escrito por agencia exclusiva de Skandia – 1nverpro.





